Las hormonas como la leptina, la insulina, el cortisol y la hormona del crecimiento, tienen una influencia en el apetito, el metabolismo y, por ende, en el peso.
Las personas que presentan sobrepeso u obesidad tienen niveles alterados de estas hormonas, que fomentan el metabolismo anormal y la acumulación de grasa corporal.
Los doctores Santiago Collado y Diana Ramírez afirman que para la aplicación de un uso clínico adecuado de la sangre y sus derivados, es necesario contar con un sistema de supervisión y vigilancia de la cadena completa de transfusión sanguínea.