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¿MEJORAR LA VIDA DEL MÉDICO DOMINICANO CUESTA MENOS DE LO QUE PENSAMOS?

¿MEJORAR LA VIDA DEL MÉDICO DOMINICANO CUESTA MENOS DE LO QUE PENSAMOS?
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Episodio 1: Un médico, un hospital. ¡Listo!

La gran mayoría de los médicos dominicanos desarrolla su práctica profesional en más de un hospital o centro de salud. Para muchos, es habitual combinar dos, incluso hasta tres o más lugares de trabajo, mientras también desarrollan actividades académicas, docentes y otras responsabilidades profesionales.

Esta realidad tiene importantes repercusiones para el médico y, sin embargo, se ha normalizado con el tiempo. El desplazamiento constante, los horarios fragmentados y la acumulación de jornadas que, en muchos casos, superan las 24 horas generan un desgaste significativo del profesional. El llamado “pluriempleo” reduce el tiempo y la calidad de vida en familia, dificulta la recuperación física y mental y limita las oportunidades de crecimiento profesional; en última instancia, incluso puede acortar la vida productiva del médico. A esto se suman los costos asociados a esta dinámica, como el transporte, la alimentación y, cuando los horarios coinciden, el pago para cubrir uno de los turnos, lo que termina reduciendo de manera considerable el ingreso real que se obtiene de esa segunda fuente de trabajo y añade una carga de estrés constante a la vida del profesional.

A esto se suma una situación paradójica respecto a lo planteado anteriormente, pero que constituye una realidad actual: el médico del sector público necesita mejorar sus ingresos y está dispuesto a asumir responsabilidades laborales adicionales para lograrlo en otra institución pública.  Hoy en día, contar con una segunda nómina ha dejado de ser una elección para convertirse en una necesidad: sin ella, para muchos médicos, alcanzar una estabilidad económica básica resulta prácticamente imposible. Y, aun así, las restricciones de duplicidad de nómina impiden acceder a ese segundo puesto. No debemos dejar de señalar, sin embargo, que el pluriempleo no debería ser la norma, sino una respuesta a una realidad que requiere ser transformada.

La razón es sencilla y no es un secreto: las responsabilidades, las exigencias y el tiempo que demanda la profesión médica, junto con el aumento del costo de la vida, requieren una remuneración que, a pesar de haber aumentado, aún no permite al médico alcanzar un equilibrio económico y garantizar una vida familiar digna.

Aquí surge una de las ideas centrales de esta propuesta: un médico no debería necesitar múltiples hospitales para alcanzar una remuneración digna si pudiera concentrar su trabajo, sus horas y su compromiso en una sola institución.

La combinación del ejercicio público y privado es una realidad diferente, con desafíos particulares. Por ello, la reducción del pluriempleo cuando involucra ambos sectores debe abordarse de manera particular y requiere una profunda reflexión del médico sobre las prioridades que decide asumir.

¿MEJORAR LA VIDA DEL MÉDICO DOMINICANO CUESTA MENOS DE LO QUE PENSAMOS?
Dr. César Mota Curiel

La propuesta consiste en avanzar hacia un modelo en el que el médico pueda concentrar en un solo hospital las horas de trabajo que actualmente distribuye entre varias instituciones, acompañado de una remuneración acorde con esa responsabilidad.

Esto permitiría reducir desplazamientos, disminuir gastos personales, recuperar tiempo para la familia y facilitar el descanso, la formación y el desarrollo profesional.

También fortalece algo que necesitamos recuperar: el sentido de pertenencia institucional.

Un médico que desarrolla la mayor parte de su actividad profesional en un solo hospital puede conocer mejor sus procesos, integrarse de manera más efectiva a sus equipos de trabajo, contribuir activamente e incluso liderar proyectos académicos y administrativos, y mantener una relación más estable y comprometida con la institución.

Además, cuando los médicos concentran su ejercicio profesional en una sola institución, se facilita una distribución más eficiente de los recursos humanos, tanto para el médico como para el hospital.

En este método, cada institución puede planificar con mayor precisión una dotación de personal estable y no fragmentada, de acuerdo con la demanda, la complejidad de sus servicios y las necesidades reales de atención. Cuando un médico distribuye su actividad laboral entre varias instituciones, su disponibilidad y sus jornadas deben ajustarse a diferentes esquemas de trabajo, lo que dificulta la planificación del recurso humano en cada centro y puede generar una distribución desigual de los médicos. En cambio, cuando el médico concentra su actividad en una sola institución, es posible organizar con mayor previsibilidad los horarios, los turnos y la cobertura de vacaciones, licencias y permisos, favoreciendo la continuidad de los servicios, una distribución más equilibrada de las cargas laborales y una mayor estabilidad de los equipos de trabajo.

Por consiguiente, no se trata necesariamente de hacer una mayor inversión en los médicos, sino de utilizar de manera más eficiente los recursos que ya destinamos a su remuneración dentro de una sola posición laboral. Una mejor organización del recurso humano permitiría aprovechar mejor las horas de trabajo, reducir la fragmentación de las jornadas, optimizar la cobertura de los servicios y asignar el personal de acuerdo con las necesidades reales de cada institución. Esta mayor eficiencia puede traducirse en mejores ingresos para los médicos, mayor productividad y, al mismo tiempo, una mejor calidad y continuidad de la atención que recibe la población.

Pero concentrar el trabajo en un solo hospital plantea una pregunta fundamental:

¿Cómo organizamos ese tiempo de manera eficiente y sostenible para el médico y para la institución?

Esa será la discusión del próximo episodio.

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