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Un balance crudo de la salud dominicana: Dr. Wellington Ledezma y los desafíos del 2026

Un balance crudo de la salud dominicana: Dr. Wellington Ledezma y los desafíos del 2026
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En nuestro balance de fin de año, conversamos con destacadas figuras del sector salud para conocer su visión sobre los avances, desafíos y realidades que marcaron el 2026. Sus testimonios, cargados de experiencia y compromiso, ofrecen una perspectiva honesta sobre el presente y el futuro de la medicina en República Dominicana.

En esta oportunidad, el Dr. Wellington Ledezma, reconocido urólogo con más de una década y media de experiencia, docente y director del único programa de cirugía reconstructiva hospitalaria del país, comparte su perspectiva sobre un año que, a su juicio, ha representado el mayor desafío de la última década para el ejercicio médico.

«Desde mi experiencia y posición de liderazgo en el sector salud, y tras más de una década y media de ejercicio como urólogo, más de 10 años de docencia en múltiples universidades y habiendo entrenado a varios urólogos en técnicas de cirugía reconstructiva —además de dirigir el único programa de cirugía reconstructiva a nivel hospitalario por cerca de una década, beneficiando a cientos de pacientes sin recursos—, considero que el año 2026 ha sido el más difícil de la última década.

La convergencia del constante aumento del costo de la vida, junto con los gravámenes autoritarios en los impuestos sobre toda la población productiva de la clase media, ha generado una disminución importante en la consulta urológica, al menos en mi especialidad. Esto ha provocado una involución en la medicina preventiva privada y, por lo tanto, un aumento de la intervención médica inoportuna, lo que se traduce en un avance de la patología antes del tratamiento. El resultado es una menor calidad de vida y, quizás, una disminución de la expectativa de vida en el tiempo.

El sector médico ha pasado de ser el protagonista bueno de la historia a ser el personaje que genera conflicto, suspicacia y alerta en el enfermo, debido a la manipulación de aquellos que deberían ser imparciales en el profesionalismo comunicacional. Los legisladores, sin la asesoría adecuada, hicieron un ‘copy paste’ de leyes de primer mundo, lo cual genera un contexto de inseguridad ante el ejercicio más puro que existe en la sociedad: el de quien se educó para cuidar tu salud.

La medicina se ha desarrollado muy bien este año en términos de adquisición de equipamiento para los más pudientes, pero, de nuevo, los más desprotegidos dependen del deseo imperecedero de los galenos que estudiaron para hacer honor al juramento hipocrático. El que sigue levantándose de madrugada para ayudar a manos peladas, al paciente que ni conocía, y que una vez siente que su problema está resuelto, si puede —como en la mayoría de los casos— obviará lo ya conversado con el médico y seguirá las instrucciones de los que no estudiaron medicina, sino negocios: las ARS, expertas en métodos dilatorios a expensas de lo que Dios quiera para sus usuarios.

Yo no tengo usuarios, yo tengo pacientes. Y como siempre, atenderé al paciente con la mejor de mis facultades, a pesar del ataque y la ingratitud actual. Simplemente porque es lo correcto. Eso sí, cuidándonos de quienes nuestros abogados insisten que son nuestros peores enemigos: los pacientes.

Qué época más difícil nos ha tocado para servir. Que Dios nos proteja a los pacientes y a los médicos.»

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