Balance del COE expone el costo de las fiestas: 19 vidas perdidas y 33 menores intoxicados con alcohol

Santo Domingo. – El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha publicado el balance definitivo del operativo de vigilancia durante las festividades de Navidad y Fin de Año, revelando cifras que exponen el alto costo humano de la imprudencia durante este período. El informe confirma un saldo devastador: 19 personas fallecidas en accidentes de tránsito y 414 casos de intoxicación alcohólica, entre los cuales se registran 33 menores de edad.
El análisis detallado en dos fases muestra cómo se desarrolló la emergencia. Durante la primera etapa del operativo, las estadísticas ya mostraban una tendencia alarmante con 118 accidentes de tránsito que dejaron 11 víctimas mortales y 144 personas afectadas, siendo las motocicletas los vehículos más involucrados. Paralelamente, se atendieron 293 intoxicaciones por alcohol que incluyeron 13 menores, además de 111 casos de intoxicación alimentaria sin consecuencias fatales.
La fase final, correspondiente a las últimas 24 horas de celebración, consolidó esta trágica tendencia. Se reportaron 48 nuevos accidentes donde las motocicletas volvieron a ser protagonistas, involucrándose en 34 de estos siniestros y dejando 8 fallecidos adicionales. Particularmente grave resultó el registro de 121 nuevas intoxicaciones etílicas, donde 20 de las víctimas eran menores entre 11 y 17 años, concentrándose los reportes en el Distrito Nacional, La Altagracia, Santo Domingo, San Pedro de Macorís, Puerto Plata y Santiago.
El consolidado total presenta un panorama desolador: además de las 19 vidas perdidas en las vías, se contabilizaron 414 personas intoxicadas con alcohol -con esos 33 niños y adolescentes incluidos- y 130 intoxicaciones alimentarias. Estos números contrastan con las más de 17,000 asistencias que las instituciones coordinadas por el COE lograron brindar en materia vial y médica a nivel nacional.
Más allá de las estadísticas, el informe del COE representa un llamado urgente a la reflexión colectiva. Las cifras finales evidencian conductas prevenibles que transforman cada año las celebraciones en momentos de tragedia, subrayando la necesidad imperante de mayor responsabilidad al volante y supervisión adulta respecto al acceso de menores al alcohol, con el único objetivo de que las festividades recuperen su verdadero significado familiar y comunitario.







