Elegir tu pasantía: la incómoda pregunta previa que todo médico debe hacerse

Por la Dra. Cecilia Jiménez / The Medical Post
En el momento crucial de elegir una pasantía, los médicos recién graduados nos enfrentamos a más que una lista de instituciones; enfrentamos una decisión que definirá el ritmo, el enfoque y el aprendizaje de nuestro próximo año. Antes de empezar a llenar solicitudes o dejarme llevar por el nombre de un hospital, me detengo y me pregunto algo incómodo, pero completamente necesario: ¿qué necesito yo de esta etapa?
No todas las pasantías sirven para lo mismo, y elegir sin claridad suele pasar factura. Aprendí que no se trata solo de «conseguir un puesto», sino de entender qué priorizo en este momento de mi formación y de mi vida.
1. ¿Nominal u honorífica?
Para mí, esta decisión va más allá del dinero frente al prestigio. Una pasantía nominal puede ofrecerme estabilidad económica y, quizás, menos presión externa. En cambio, una honorífica suele exigir más presencia, más carga de trabajo y más exposición. La pregunta clave que me hago es: ¿necesito ingresos ahora o busco una experiencia intensiva que impulse mi currículum?
2. ¿Ciudad o provincia?
He visto que la provincia suele ser más resolutiva, con más práctica directa y contacto sin filtros con el paciente. La ciudad, por otro lado, tiende a ser más estructurada, con especialidades integradas y una red profesional más amplia. Aquí no hay una opción universalmente mejor: hay la que encaja con mi carácter y con mis metas a medio plazo.
3. Si es en la ciudad, ¿qué centro elijo?
Me doy cuenta de que no todos los hospitales urbanos son iguales. Valoro especialmente el volumen real de pacientes, el nivel de supervisión de cerca (no solo el nombre del hospital en el diploma) y cómo está organizado el servicio día a día.
4. ¿Quiero que sea hands on o más académica?
Algunas rotaciones me permiten hacer mucho, decidir sobre la marcha y aprender resolviendo. Otras priorizan sesiones clínicas, discusiones estructuradas y un enfoque teórico-práctico balanceado. Me pregunto con honestidad: ¿necesito ahora destreza manual y autonomía, o fortalecer mi razonamiento clínico y base teórica?
5. ¿El networking y la investigación importan para mí?
Si aspiro a aplicar a una especialidad, investigar o salir fuera del país, el entorno es clave. Un centro con médicos activos académicamente, proyectos de investigación en curso y conexiones reales puede sumar más de lo que parece en el largo plazo.
6. ¿Necesito tiempo para prepararme para la especialidad?
Si mi prioridad inmediata es prepararme para exámenes como el MIR, los USMLE/Steps o el ENURM, entonces busco una pasantía que me ofrezca carga laboral predecible, tiempo mental real (no solo horas libres físicas) y menos desgaste emocional crónico.
7. Mis prioridades personales también cuentan
Mi salud mental, mi familia, mi pareja, mis creencias y mi necesidad de descanso son factores que incluyo en la ecuación. Elegir una pasantía no es solo una decisión profesional: es una decisión de vida que marcará mi día a día durante un año entero.
Al final, he entendido que la mejor pasantía no es necesariamente la más dura, ni la más cómoda, sino la que se alinea con lo que estoy construyendo —como profesional y como persona— en este preciso momento de mi camino.







