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Insuficiencia venosa crónica en embarazadas

Insuficiencia venosa crónica en embarazadas
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La Dra. Julissa Severino Espaillat, cirujano vascular, explica las características de la insuficiencia venosa crónica periférica, una enfermedad que constituye un factor de riesgo para las embarazadas, ya que afecta al 40 % de las gestantes y es más frecuente en multíparas que en primíparas.

La insuficiencia venosa crónica periférica es la incapacidad de nuestras venas de realizar el correcto retorno venoso en los miembros inferiores; o sea, nuestras venas no pueden subir correctamente la sangre desde las piernas hacia el corazón, y ocurre producto de un desequilibrio, anatómico o funcional, de nuestro sistema venoso.

Es una enfermedad que constituye un factor de riesgo para las embarazadas. Afecta al 40 % de las gestantes y es más frecuente en multíparas que en primíparas.

Alrededor del 70-80 % de las mujeres desarrollan varices durante la gestación, los síntomas comienzan durante el primer trimestre.

Los síntomas más frecuentes son el edema (hinchazón), sensación de pesadez y cansancio, el prurito, dolor y calambres. Al principio pueden ser leves o pueden estar ausentes en la mañana y, a medida que avanza el día, sentirse más fuertes. Además, en algunos casos, puede existir cambios en la piel.

Los factores de riesgo que predisponen a la insuficiencia venosa son el familiar, obesidad, estilo de vida sedentario, diabetes, actividad laboral donde se dura mucho tiempo parados o sentados, cambios hormonales y embarazo.

Durante la gestación, existen factores que pueden agravar el cuadro clínico de insuficiencia venosa, como son factores genéticos donde existe la ausencia valvular de las venas ileofemorales, factor hormonal por el aumento de estrógenos que actúa a nivel del sistema renina-angiotensina, y progesterona; y factor mecánico donde el útero puede ocluir la vena cava, además de la presión intraabdominal que de por sí comprime las venas Cava, Iliacas y Uterinas.

Las gestantes con insuficiencia venosa crónica preexistente pueden evolucionar con varices propias del embarazo, varices vulvares, varices pélvicas y hemorroidal que empeoran el cuadro clínico de base.

Varices vulvares

Las varices vulvares son otra manifestación de la Insuficiencia Venosa y la congestión venosa pélvica debida a los cambios durante el embarazo. Se estima que su prevalencia entre las mujeres es del 4 % hasta un 7 %. Por lo general desaparecen del primer al sexto mes posparto.

Las embarazadas con varices vulvares puede sentir molestias, sensación de opresión y dolor. Las varices vulvares no contraindican el parto por vía vaginal, ya que no se han recogido casos de hemorragias significativas por laceración de estas varices durante el mismo.

Varices pélvicas

Las varices pélvicas están presentes hasta en el 15 % de las mujeres de entre 20 y 50 años. La multiparidad es un factor de riesgo y en este grupo la prevalencia aumenta hasta un 50 %. Los síntomas más frecuentes son la sensación de malestar pélvico, dolor al durar mucho tiempo sentadas o paradas, molestias o sensación de opresión al tener relaciones sexuales.

En caso de no responder al manejo clínico conservador, existen alternativas quirúrgicas como la embolización, ligadura y escleroterapia de las varices.

La complicación más grave de las varices uterinas es la rotura de las varices (1/10.000 nacimientos) presentándose con dolor abdominal fuerte y signos de hipovolemia sin metrorragia, ni traumatismo asociados. La mortalidad materna en estos casos puede alcanzar el 49 %.

Tratamientos

Existen varias alternativas de tratamiento, primero orientados a un estilo de vida saludable. Evitar el exceso de peso y la vida sedentaria realizando actividades físicas como caminar, pilates y yoga. Durante el horario laboral, no durar mucho paradas ni sentadas, no usar ropas muy apretadas, no deben usarse zapatos altos; en casa, elevar las piernas. En caso de tener diabetes, controlar los niveles de glicemia.

También, las medias de compresión vascular que, su correcta utilización, ha demostrado ser el tratamiento más eficaz. Mejora el retorno venoso al reducir la presión venosa y el reflujo, además retrasan la progresión de la enfermedad. No evitan la aparición de varices, pero disminuyen la incidencia de insuficiencia venosa y mejorar la sintomatología. Las medias deben ser personalizadas para cada paciente.

Respecto a los tratamientos farmacológicos, la evidencia de beneficio de calidad es bastante baja, hacen que no se pueda asegurar la eficacia y seguridad del uso de dichos fármacos.

Las cirugías para las varices están contraindicadas hasta tres o seis meses post parto. Solo se operan en caso de una troboflebitis superficial drenando los trombos y sangrado.

Dra. Julissa Severino Espaillat. Cirujano vascular.

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Andrés Quiroz
Comunicador social.
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